Desde una perspectiva histórica la resolución de problemas
ha sido siempre el motor que ha impulsado el desarrollo de la matemática. Pero,
este papel clave de los problemas no se traduce, en general, como la actividad
principal en las sesiones de aprendizaje de matemática de nuestros institutos
como eje del desarrollo del currículo. En los primeros años de la década de los
años 80 del siglo XX, el NTCM de los Estados Unidos de Norte América hizo
algunas recomendaciones sobre la enseñanza de la matemática, las que tuvieron
una gran repercusión en todo el mundo.
La primera de esas
recomendaciones decía: “El Consejo Nacional de Profesores de Matemática
recomienda que en los años 80 la Resolución de Problemas sea el principal
objetivo de la enseñanza de matemática en las escuelas”.
A partir de la publicación de esas recomendaciones, hasta
hoy, la mayoría de los congresos, cursos y seminarios, tanto nacionales como
internacionales, vienen dando una importancia muy grande a este tema en todos
los niveles de la enseñanza. La compleja evolución de la historia de esta
ciencia muestra que el conocimiento matemático fue construido como respuesta a
preguntas que fueron transformadas en muchos problemas provenientes de
diferentes orígenes y contextos; tales como problemas de orden práctico,
problemas vinculados a otras ciencias y también problemas de investigación
internos a la propia matemática. De este modo se puede decir que la actividad
de resolución de problemas ha sido el centro de la elaboración del conocimiento
matemático generando la convicción de que “hacer matemática es resolver
problemas”.
Al resolver problemas se aprende a matematizar, lo que es
uno de los objetivos básicos para la formación de los estudiantes. Con ello
aumentan su confianza, tornándose más perseverantes y creativos y mejorando su
espíritu investigador, proporcionándoles un contexto en el que los conceptos
pueden ser aprendidos y las capacidades desarrolladas. Por todo esto, la
resolución de problemas está siendo muy estudiada e investigada por los educadores.
“Para un espíritu científico todo conocimiento es una respuesta a una pregunta.
Si no ha habido pregunta no puede haber conocimiento científico. Nada sirve
solo, nada es dado. Todo es construido”. Gastón Bachelard. Su finalidad no debe
ser la búsqueda de soluciones concretas para algunos problemas particulares
sino facilitar el desarrollo de las capacidades básicas, de los conceptos
fundamentales y de las relaciones que pueda haber entre ellos. Entre las
finalidades de la resolución de problemas tenemos:
·
Hacer que el estudiante piense productivamente.
· Desarrollar su
razonamiento.
· Enseñarle a enfrentar
situaciones nuevas.
·
Darle la oportunidad de involucrarse con las aplicaciones de la matemática.
· Hacer que las sesiones de
aprendizaje de matemática sean más interesantes y desafiantes. · Equiparlo con estrategias
para resolver problemas.
· Darle una buena base
matemática.
Tipos de problemas.
Existen muchos tipos de problemas. La diferencia más importante para los
profesores de matemática, es que existen los problemas rutinarios y los que no
son rutinarios.
► Un problema es rutinario
cuando puede ser resuelto aplicando directa y mecánicamente una regla que el
estudiante no tiene ninguna dificultad para encontrar; la cual es dada por los
mismos maestros o por el libro de texto. En este caso, no hay ninguna invención
ni ningún desafío a su inteligencia. Lo que el alumno puede sacar de un
problema como éste es solamente adquirir cierta práctica en la aplicación de
una regla única.
► Un
problema no es rutinario cuando exige cierto grado de creación y originalidad
por parte del alumno. Su resolución puede exigirle un verdadero esfuerzo, pero
no lo hará si no tiene razones para ello. Un problema no rutinario: Deberá
tener un sentido y un propósito, desde el punto de vista del alumno. Deberá
estar relacionado, de modo natural, con objetos o situaciones familiares.
Deberá servir a una finalidad comprensible para él. Las situaciones que se
consiguen crear y proponer en las aulas pueden tener diversos tipos y grados de
problematización:
Problemas sencillos más o menos
conectados a determinados contenidos, pero cuya resolución envuelva algo más
que la simple aplicación de un algoritmo.
Problemas de mayor envergadura,
que el alumno no sabría resolver inmediatamente con los conocimientos
disponibles.
Situaciones problemáticas de tipo
proyecto que los alumnos desarrollan y trabajan en grupos cooperativos, que
requieren un tiempo mayor y pueden seguir siendo trabajados fuera del aula.
Estas situaciones contribuyen a fomentar ambientes
pedagógicos cualitativamente diferentes. En ellos los alumnos hacen conjeturas,
investigan y exploran ideas, prueban estrategias, discutiendo y cuestionando su
propio razonamiento y el de los demás, en grupos pequeños y en ocasiones con
todo el salón. Los contextos de los problemas pueden variar desde las
experiencias familiares, escolares o de la comunidad a las aplicaciones
científicas o del mundo laboral; y según las características y necesidades de
la realidad. Además, los contextos de los buenos problemas deben abarcar temas
diversos e involucrar matemática significativa y funcional. Algunas veces se
debe ofrecer a los alumnos algún problema más amplio, rico en contenidos y que
pueda servir de apertura a un capítulo entero de matemática; y explorarlo sin
prisa, de modo que ellos puedan encontrar una solución y también examinar
algunas consecuencias de esa solución. Explorar un problema significa procurar
soluciones alternativas, además de la natural y analizar estas soluciones desde
diferentes puntos de vista matemático. Así, un mismo problema puede tener una
resolución aritmética y otra algebraica o geométrica o puede ser resuelto por
una estrategia (heurística) sin el uso de conocimientos matemáticos
específicos; aunque esto último no siempre será posible con cualquier problema.
Uno de los grandes intereses de la resolución de problemas está en la
motivación provocada por el propio problema y, consecuentemente, en la
curiosidad que desencadena su resolución. Esta práctica está conectada a varios
factores como son la experiencia previa, los conocimientos disponibles, el
desarrollo de la intuición; además del esfuerzo necesario para su resolución,
lo que puede condicionar o estimular la voluntad de resolver nuevos problemas.
El reconocimiento dado a este tema ha originado algunas
propuestas sobre su enseñanza, distinguiendo diversas fases en el proceso de
resolución, entre las cuales podemos citar las de Dewey, Pólya, De Guzmán y
Schoenfeld. - John Dewey (1933) señala las siguientes fases en el proceso de
resolución de problemas:
1. Se siente una
dificultad: localización de un problema.
2. Se formula y
define la dificultad: delimitar el problema en la mente del sujeto.
3. Se sugieren posibles soluciones: tentativas de solución.
4. Se obtienen consecuencias: desarrollo o ensayo de
soluciones tentativas.
5. Se acepta o rechaza la hipótesis puesta a prueba
. - El plan de George Pólya (1945) contempla cuatro fases
principales para resolver un problema:
1. Comprender el
problema.
2. Elaborar un plan.
3. Ejecutar el plan.
4. Hacer la
verificación.
- Miguel de Guzmán
(1994) presenta el siguiente modelo:
1. Familiarízate con
el problema.
2. Búsqueda de
estrategias.
3. Lleva adelante tu estrategia.
4. Revisa el proceso
y saca consecuencias de él.
- La resolución de
problemas, según Alan Schoenfeld (1985).
Este investigador se considera continuador de la obra de
Pólya, sin embargo sus trabajos están enmarcados en otra corriente psicológica,
la del procesamiento de la información. Sus investigaciones se han centrado en
la observación de la conducta de expertos y novicios resolviendo problemas. Su
trabajo juega un papel importante en la implementación de las actividades
relacionadas con el proceso de resolver problemas en el aprendizaje de las
matemáticas y se fundamenta en las siguientes ideas:
· En el salón de clase hay
que propiciar a los estudiantes condiciones similares a las condiciones que los
matemáticos experimentan en el proceso de desarrollo de esta ciencia.
· Para entender cómo los
estudiantes intentan resolver problemas y consecuentemente para proponer
actividades que puedan ayudarlos es necesario discutir problemas en diferentes
contextos y considerar que en este proceso influyen los siguientes factores:
– El dominio del conocimiento, que son los recursos
matemáticos con los que cuenta el estudiante y que pueden ser utilizados en el
problema; tales como intuiciones, definiciones, conocimiento informal del tema,
hechos, procedimientos y concepción sobre las reglas para trabajar en el
dominio.
– Estrategias
cognoscitivas, que incluyen métodos heurísticos; por ejemplo, descomponer el
problema en casos simples, establecer metas relacionadas, invertir el problema,
dibujar diagramas, el uso de material manipulable, el ensayo y el error, el uso
de tablas y listas ordenadas, la búsqueda de patrones y la reconstrucción del
problema.
– Estrategias
metacognitivas que se relacionan con el monitoreo y el control. Están las
decisiones globales con respecto a la selección e implementación de recursos y
estrategias; es decir, acciones tales como planear, evaluar y decidir.
– El sistema de
creencias, que se compone de la visión que se tenga de las matemáticas y de sí
mismo. Las creencias determinan la manera como se aproxima una persona al
problema, las técnicas que usa o evita, el tiempo y el esfuerzo que le dedica,
entre otras. Como dice Luis Roberto Dante, “enseñar a resolver problemas es más
difícil que enseñar conceptos, habilidades o algoritmos matemáticos. No es un
mecanismo directo de enseñanza, pero sí una variedad de procesos de pensamiento
que necesitan ser cuidadosamente desarrollados por el estudiante con el apoyo e
incentivo del docente”1 . 1 Dante, Luis Roberto
1.3. El Plan de Pólya. Creado por George Pólya, este plan
consiste en un conjunto de cuatro pasos y preguntas que orientan la búsqueda y
la exploración de las alternativas de solución que puede tener un problema. Es
decir, el plan muestra cómo atacar un problema de manera eficaz y cómo ir
aprendiendo con la experiencia. La finalidad del método es que la persona
examine y remodele sus propios métodos de pensamiento de forma sistemática,
eliminando obstáculos y llegando a establecer hábitos mentales eficaces; lo que
Pólya denominó pensamiento productivo. Pero seguir estos pasos no garantizará
que se llegue a la respuesta correcta del problema, puesto que la resolución de
problemas es un proceso complejo y rico que no se limita a seguir instrucciones
paso a paso que llevarán a una solución, como si fuera un algoritmo. Sin
embargo, el usarlos orientará el proceso de solución del problema. Por eso
conviene acostumbrarse a proceder de un modo ordenado, siguiendo los cuatro
pasos. A pesar de que su libro How to Solve It (Cómo plantear y resolver
problemas) fue escrito en 1945, su pensamiento y su propuesta todavía siguen
vigentes. En el prefacio de su libro, él dice: "Un gran descubrimiento
resuelve un gran problema, pero en la solución de todo problema, hay cierto
descubrimiento. El problema que se plantea puede ser modesto; pero, si pone a
prueba la curiosidad que induce a poner en juego las facultades inventivas, si
se resuelve por medios propios, se puede experimentar el encanto del
descubrimiento y el goce del triunfo. Experiencias de este tipo, a una edad
conveniente, pueden determinar una afición para el trabajo intelectual e
imprimir una huella imperecedera en la mente y en el carácter". Pólya
recomienda que para desarrollar la capacidad de resolución de problemas es
fundamental estimular, en los alumnos, el interés por los problemas así como
también proporcionarles muchas oportunidades de practicarlos. Un algoritmo es
un conjunto finito de instrucciones o pasos que sirven para ejecutar una tarea
y/o resolver un problema
·
Fases y preguntas del plan de Pólya.
Fase 1.Comprender el problema. Para poder resolver un
problema primero hay que comprenderlo. Se debe leer con mucho cuidado y
explorar hasta entender las relaciones dadas en la información proporcionada.
Para eso, se puede responder a preguntas como: - ¿Qué dice el problema? ¿Qué
pide? - ¿Cuáles son los datos y las condiciones del problema? - ¿Es posible
hacer una figura, un esquema o un diagrama? - ¿Es posible estimar la respuesta?
Fase 2. Elaborar un
plan. En este paso se busca encontrar conexiones entre los datos y la incógnita
o lo desconocido, relacionando los datos del problema. Se debe elaborar un plan
o estrategia para resolver el problema. Una estrategia se define como un
artificio ingenioso que conduce a un final. Hay que elegir las operaciones e
indicar la secuencia en que se debe realizarlas. Estimar la respuesta. Algunas
preguntas que se pueden responder en este paso son: - ¿Recuerda algún problema
parecido a este que pueda ayudarle a resolverlo? - ¿Puede enunciar el problema
de otro modo? Escoger un lenguaje adecuado, una notación apropiada. - ¿Usó
todos los datos?, ¿usó todas las condiciones?, ¿ha tomado en cuenta todos los conceptos
esenciales incluidos en el problema? - ¿Se puede resolver este problema por
partes? - Intente organizar los datos en tablas o gráficos. - ¿Hay diferentes
caminos para resolver este problema? - ¿Cuál es su plan para resolver el
problema? Fase 3. Ejecutar el plan. Se ejecuta el plan elaborado resolviendo
las operaciones en el orden establecido, verificando paso a paso si los
resultados están correctos. Se aplican también todas las estrategias pensadas,
completando –si se requiere– los diagramas, tablas o gráficos para obtener
varias formas de resolver el problema. Si no se tiene éxito se vuelve a
empezar. Suele suceder que un comienzo fresco o una nueva estrategia conducen
al éxito.
Según Dante, “El énfasis que debe ser dado aquí es a la
habilidad del estudiante en ejecutar el plan trazado y no a los cálculos en sí.
Hay una tendencia muy fuerte (que debemos evitar) de reducir todo el proceso de
resolución de problemas a los simples cálculos que llevan a las respuestas
correctas”.
Fase 4. Mirar hacia
atrás o hacer la verificación. En el paso de revisión o verificación se hace el
análisis de la solución obtenida, no sólo en cuanto a la corrección del
resultado sino también con relación a la posibilidad de usar otras estrategias
diferentes de la seguida, para llegar a la solución. Se verifica la respuesta
en el contexto del problema original. En esta fase también se puede hacer la
generalización del problema o la formulación de otros nuevos a partir de él.
Algunas preguntas que se pueden responder en este paso son: - ¿Su respuesta
tiene sentido? - ¿Está de acuerdo con la información del problema? - ¿Hay otro
modo de resolver el problema? - ¿Se puede utilizar el resultado o el
procedimiento que ha empleado para resolver problemas semejantes? - ¿Se puede
generalizar?
1.4. Las estrategias
en la resolución de problemas. Para resolver problemas, necesitamos desarrollar
determinadas estrategias que, en general, se aplican a un gran número de
situaciones. Este mecanismo ayuda en el análisis y en la solución de
situaciones donde uno o más elementos desconocidos son buscados. Es importante
que los estudiantes perciban que no existe una única estrategia, ideal e
infalible de resolución de problemas. Asimismo, que cada problema amerita una
determinada estrategia y muchos de ellos pueden ser resueltos utilizando varias
estrategias. Algunas de las que se pueden utilizar son:
-Tanteo y error
organizados (métodos de ensayo y error): Consiste en elegir soluciones u
operaciones al azar y aplicar las condiciones del problema a esos resultados u
operaciones hasta encontrar el objetivo o hasta comprobar que eso no es
posible. Después de los primeros ensayos ya no se eligen opciones al azar sino
tomando en consideración los ensayos ya realizados.
- Resolver un problema similar más simple: Para obtener la
solución de un problema muchas veces es útil resolver primero el mismo problema
con datos más sencillos y, a continuación, aplicar el mismo método en la
solución del problema planteado, más complejo.
- Hacer una figura, un esquema, un diagrama, una tabla: En
otros problemas se puede llegar fácilmente a la solución si se realiza un
dibujo, esquema o diagrama; es decir, si se halla la representación adecuada.
Esto ocurre porque se piensa mucho mejor con el apoyo de imágenes que con el de
palabras, números o símbolos.
- Buscar regularidades
o un patrón: Esta estrategia empieza por considerar algunos casos particulares
o iniciales y, a partir de ellos, buscar una solución general que sirva para
todos los casos. Es muy útil cuando el problema presenta secuencias de números
o figuras. Lo que se hace, en estos casos, es usar el razonamiento inductivo
para llegar a una generalización.
- Trabajar hacia
atrás: Esta es una estrategia muy interesante cuando el problema implica un
juego con números. Se empieza a resolverlo con sus datos finales, realizando
las operaciones que deshacen las originales.
- Imaginar el problema resuelto: En los problemas de
construcciones geométricas es muy útil suponer el problema resuelto. Para ello
se traza una figura aproximada a la que se desea. De las relaciones observadas
en esta figura se debe desprender el procedimiento para resolver el problema.
- Utilizar el álgebra
para expresar relaciones: Para relacionar algebraica mente los datos con las
condiciones del problema primero hay que nombrar con letras cada uno de los
números desconocidos y en seguida expresar las condiciones enunciadas en el
problema mediante operaciones, las que deben conducir a escribir la expresión algebraica
que se desea.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario