miércoles, 29 de abril de 2015

¿Qué se espera del aprendizaje matemático?



Como educadora y encargada de formar a las futuras generaciones de costarricenses, veo de suma importancia, el poder entender esta pregunta y poder darle respuesta a la misma y así tener las herramientas para hacer frente a todas las vicisitudes que con lleva nuestro quehacer diario a la hora de dar clases para que los educandos aprendan matemáticas.
Según Garnier (2012), la enseñanza de las Matemáticas
“… ha sido problemática en nuestro país, a pesar de los muchos esfuerzos, es la asignatura en la que tenemos más fracaso escolar a todo nivel: en los cursos, en las pruebas diagnósticas de y noveno, en bachillerato… pera también es donde salimos más débiles en pruebas internacionales como las de SERCE o PISA”. (p 10)
Con respecto a lo escrito por el ex ministro de Educación el señor Garnier del Gobierno pasado, que gesto y puso en práctica los nuevos planes de estudio de la Enseñanza de la Matemática en nuestro país, en donde se sustenta a todos los niveles de la educación costarricense. Y lo que llama la atención es que se hace cita a pruebas nacionales que de una u otra forma, ha sido el mismo sistema que hace que las mismas sean obsoletas ya que a nivel de evaluación secundaria si se hace un ítem de marcar con equis el mismo debe tener como máximo tres procedimientos para que el alumno encuentre la respuesta, lo cual en la gran mayoría de los ítems de las inexistentes pruebas de sexto año de escuela, las de noveno año de secundaria y las actuales de bachillerato, las mismas presentan más de tres procedimientos para llegar a la respuesta correcta, haciendo que no les alcance el tiempo a los estudiantes y terminen, escogiendo al azar las opciones de las preguntas que les faltaban de contestar ya que no se puede entregar la hoja lectora sin estar debida mente llenada.
Otro aspecto que menciona el señor Garnier es lo referente a los resultados de las pruebas internacionales, y me pregunto, se divulgo en los centros educativos y les llego a los profesores encargados de los niveles que fueron evaluados los contenidos a que tenían que hacer frente los alumnos en las pruebas, donde estuvo la preparación de los docentes con respecto a los contenidos a ser evaluados en esas pruebas, los contenidos de las pruebas estaban dentro de la malla curricular de los planes anteriores al vigente.
Y es que los expertos en educación Matemática, han apostado es que al haberse dado la nueva reforma a los planes de estudio, los mismos contribuyan significativamente al país y así se pueda superar los problemas que por muchos años han caracterizado a la enseñanza de las Matemáticas.
Por lo que se debe de dar es un cambio de visión y de estilo, para romper el mito de que las Matemáticas son áridas, feas, imposiblemente difíciles y que los estudiantes no sientan miedo. Eliminar el pensamiento de que las Matemáticas es “el coco”, siendo este prejuicio el que hay que superar, para ver y lograr el cambio que se espera, de una forma significativa y que potencialice nuestra capacidad de enseñar y aprender Matemáticas.
Por lo hay que familiarizar al estudiante con las Matemática, hacérsela cercana, agradable, emocionante. Por lo que los precursores de la reforma matemática están apostando al cambio de las estrategias que empleamos dentro del salón de clases, ya que las mismas han tenido éxito otros países, se espera que el nuestro también, pero me nace la siguiente pregunta, ¿tenemos en nuestro país las condiciones en nuestro sistema educativo, para que estas estrategias, den los mismo resultados que los países donde provienen?, tendrá respuesta o solamente quedara en el aire como lo que se espera con la implementación y puesta en práctica con los nuevos planes.
Volviendo a las estrategias se desea promover procesos que en lugar de partir de lo abstracto, de la teoría, del teorema, para llegar algún día (si es que llegan) a lo concreto, se realizara lo contrario, se enfatiza la participación activa de los estudiantes en la resolución de problemas asociados a su propio entorno, el entorno físico, social, cultural... o problemas que puedan ser fácilmente imaginados por las y los estudiantes. A partir de ese primer acercamiento a lo concreto, lo sensible, a los problemas, se trabaja en su resolución y – algo fundamental – esa construcción es la que lleva a los procesos de abstracción, a los teoremas, a los modelos matemáticos, a la teoría. Lo que se pretende en última instancia es la construcción de capacidades para la manipulación de objetos matemáticos cuya naturaleza es abstracta.
¿Describa, cómo se produce el aprendizaje en matemática?
Al implementar dentro del trabajo de aula la estrategia de los nuevos programas el cual propone que nosotros como educadores fundamentemos pedagógicamente el paso desde lo concreto hacia lo abstracto ya que a partir de la experiencia mundial que muestra que esta puede ser una poderosa fuente para la construcción de aprendizajes en las Matemáticas.
Por lo que debemos usar de varias estrategias que, entre otras, incluyen cinco procesos básicos:
Razonar y argumentar
Plantear y resolver problemas
Conectar, establecer relaciones
Representar de diversas formas (gráficas, numéricas, simbólicas, tabulares, etc.)
Comunicar, expresar ideas matemáticas formal y verbalmente
Los expertos nos dicen que al realizar lo anterior, permitirá que nuestros estudiantes puedan realizar operaciones y procesos matemáticos de una mayor complejidad, en lugar de realizar meras operaciones mecánicas. Ya que al desarrollar el rigor y la capacidad matemática para la resolución de problemas, para la aplicación, mate matización o modelización de diversas situaciones, así como de lograr mayores niveles analíticos en la justificación y argumentación matemática.
Lo anterior nos dicen los expertos que no se logra por medio de la “amplitud”, abarrotando los programas de contenidos, sino seleccionando bien cuáles son los contenidos necesarios para lograr “rigor y profundidad” en el manejo de los procesos y el lenguaje matemático.
Ya para lograr esto, lo que se espera debemos utilizar cinco ejes, los cuales deben ser el pilar de la mediación pedagógica en nuestros salones de clases, los cuales son:
La resolución de problemas como estrategia metodológica principal.
La contextualización activa como un componente pedagógico especial.
El uso inteligente de tecnologías digitales.
La potenciación de actitudes y creencias positivas en torno a las Matemáticas.
El uso de la Historia de las Matemáticas.
También debemos lograr que los estudiantes tengan una actitud distinta hacia las matemáticas, para que ellos puedan desarrollar actitudes y creencias positivas sobre las matemáticas y así que tengan gusto por las matemáticas, es por eso que los expertos nos indican las siguientes actitudes a desarrollar en los educandos:
Perseverancia.
Confianza en la utilidad de las Matemáticas.
Participación activa y colaborativa.
Autoestima en relación con el dominio de las Matemáticas.
Respeto, aprecio y disfrute de las Matemáticas.
Pero no debemos olvidar que la resolución de problemas es el enfoque principal del currículo en la enseñanza de la matemática, ya que se asume como su objetivo principal la búsqueda del fortalecimiento de mayores capacidades cognoscitivas para abordar los retos de una sociedad moderna, donde la información, el conocimiento y la demanda de mayores habilidades y capacidades mentales son invocadas con fuerza. Desarrollar este propósito supone al menos dos cosas: por un lado, que cada estudiante asuma un compromiso con la construcción de sus aprendizajes, y por el otro, que haya una acción docente crucial para generar aprendizajes en las cantidades y calidades que implica el escenario actual.
Por lo que aprender a plantear y resolver problemas y especialmente usarlos en la organización de las lecciones se adopta como la estrategia central para generar esas capacidades. El desafío intelectual le es consubstancial, un nutriente para una labor de aula inteligente y motivadora. Se enfatizará el trabajo con problemas asociados a los entornos reales, físicos, sociales y culturales, o que puedan ser imaginados de esa manera. Se asume que usar este tipo de problemas es una poderosa fuente para la construcción de aprendizajes en las Matemáticas. Al colocarse en contextos reales, el planteo y resolución de problemas conlleva directamente a la identificación, uso y construcción de modelos matemáticos.
La resolución de problemas como estrategia pedagógica se subrayará aquí como sustrato de un estilo de acción de aula. Para el aprendizaje de conocimientos dentro de la lección se propone una introducción de los nuevos tópicos que tome en cuenta cuatro pasos o momentos centrales:
(1) propuesta de un problema,
(2) trabajo estudiantil independiente,
(3) discusión interactiva y comunicativa,
(4) clausura o cierre.
Con la anterior secuencia se pretende realizarse dentro de una lección o una colección de ellas de acuerdo al tema o al año lectivo. Este estilo se contrapone a aquel que trabaja los tópicos matemáticos en abstracto, ofrece ejemplos y prácticas rutinarias y al final, como apéndice, ejercicios o problemas contextualizados. No se trata de una prescripción a seguirse mecánicamente, pues su diseño y realización depende de las condiciones donde se plantee el aprendizaje.
Por lo que usar problemas debe ser una constante en todas las fases de la acción de aula, incluyendo aquella del reforzamiento, movilización y aplicación de los conocimientos aprendidos. Si bien se promueve el uso de problemas en contextos reales, los abstractos se consideran muy importantes. También se pretende en última instancia es la construcción de capacidades para la manipulación de los objetos matemáticos cuya naturaleza es abstracta. La estrategia asumida se propone fundamentar pedagógicamente el paso desde lo concreto a lo abstracto.
¿Describa, cómo se detecta que se ha logrado el dominio de un concepto o estructura matemática?
Al ser la resolución de problemas el enfoque principal del currículo en la enseñanza de la matemática, en donde este enfoque no se basa solamente en contenidos matemáticos, ya que él mismo busca el desarrollo de mayores capacidades del estudiante para enfrentarse a los retos del mundo del que forma parte.
Imponiéndose el desarrollo de la lógica del saber en contexto, del aprender a aprender, estas capacidades se asumen como centrales, en primer lugar aquellas de corto plazo y asociadas a las áreas matemáticas que se seleccionaron; estas capacidades se denominan aquí habilidades específicas, en segundo lugar la generalización de estas habilidades específicas a desarrollar en un ciclo educativo: habilidades generales y tercer lugar y solamente como una perspectiva general la competencia matemática.
Para realizar esos propósitos dentro del plan de estudios se deben modular la cantidad y calidad de los contenidos educativos en función del progreso de esas capacidades.
La competencia matemática se interpreta aquí como una capacidad de usar las matemáticas para entender y actuar sobre diversos contextos reales, subraya una relación de esta disciplina con los entornos físicos y socioculturales y también brinda un lugar privilegiado al planteamiento y resolución de problemas. En esta visión la competencia matemática está definida por un poderoso sentido práctico. Adoptar el significado de la competencia matemática de esta manera posee implicaciones importantes para este currículo escolar.
La competencia matemática, sin embargo, no organiza los planes de estudio, esta y las capacidades cognitivas superiores se desarrollan a partir de las actividades cotidianas en el aula para el logro de las habilidades específicas y generales (asociadas a las áreas matemáticas). Los conocimientos matemáticos y las expectativas de aprendizaje sobre ellos son el punto de partida en cada ciclo y año lectivo; constituyen el contacto inmediato docente con el plan de estudio de cada año escolar. Esto es fundamental pues permite no distanciarse de la preparación actual de docentes en el país y la tradición dominante en cuanto al currículo: hay plena familiaridad con las áreas matemáticas.
El dominio de las habilidades en un área matemática y el desarrollo de la competencia matemática se propone realizar a partir de la mediación pedagógica: la organización de las lecciones y de las tareas matemáticas y la acción directa docente en el aula. Son varias las estrategias que se pueden desarrollar en esa dirección. Entre ellas, el procurar que en la acción de aula se realicen procesos matemáticos, es decir actividades transversales que se asocian a capacidades presentes en cada área para comprender y usar conocimientos, apoyando el desarrollo de la competencia matemática.

En donde son cinco procesos centrales: Razonar y argumentar, Plantear y resolver problemas, Conectar, Comunicar y Representar. Son formas de acción cognitiva que pueden generar capacidades. La selección y conceptuación de estos procesos ordena y define el papel que se desea dar a las capacidades matemáticas (por ejemplo asociar estrechamente la resolución de problemas y la modelización), y facilitan la implementación en la acción de aula de acciones cognitivas transversales de alto nivel. Se acepta como premisa que su realización constante en todos los años lectivos permite generar el progreso de la competencia matemática.
Los programas deben estar basados en los Programas de Estudio, los cuales proponen al docente una organización de los Objetivos de Aprendizaje con relación al tiempo disponible dentro del año escolar, y constituyen así una orientación acerca de cómo secuenciar los objetivos, cómo combinarlos entre ellos y cuánto tiempo destinar a cada uno. Se trata de una estimación aproximada, de carácter indicativo, que debe ser adaptada luego por los docentes, de acuerdo con la realidad de sus alumnos y de su establecimiento.
También con el propósito de facilitar al docente su quehacer en el aula, se sugiere para cada Objetivo un conjunto de indicadores de logro, que dan cuenta de manera muy completa de las diversas maneras en que un estudiante puede demostrar que ha aprendido, transitando desde lo más elemental hasta lo más complejo y adecuándose a diferentes estilos de aprendizaje.
Junto con ello, se proporcionan orientaciones didácticas para cada disciplina y una gama amplia de actividades de aprendizaje y de evaluación, las cuales tienen un carácter flexible y general, ya que pueden servir de modelo a los docentes, así como de base para la elaboración de nuevas actividades y evaluaciones acordes con las diversas realidades de los establecimientos educacionales. Estas actividades se complementan con sugerencias al docente, recomendaciones de recursos didácticos complementarios y bibliografía para profesores y estudiantes.
En síntesis, estos programas de estudio se ofrecen a los establecimientos como una ayuda para realizar su labor de enseñanza. No obstante, su uso es voluntario; la ley dispone que cada establecimiento puede elaborar sus propios programas de estudio, en tanto estos cumplan con los Objetivos de Aprendizaje establecidos en las Bases Curriculares.
Nociones Básicas
Objetivos de Aprendizaje como integración de conocimientos, habilidades y actitudes.

Los Objetivos de Aprendizaje definen para cada asignatura los aprendizajes terminales esperables para cada año escolar. Se refieren a habilidades, actitudes y conocimientos que han sido seleccionados considerando que entreguen a los estudiantes las herramientas cognitivas y no cognitivas necesarias para su desarrollo integral, que les faciliten una comprensión y un manejo de su entorno y de su presente, y que posibiliten y despierten el interés por continuar aprendiendo.
En la formulación de los Objetivos de Aprendizaje se relacionan habilidades, conocimientos y actitudes, y por medio de ellos se pretende plasmar de manera clara y precisa cuáles son los aprendizajes que el estudiante debe lograr. Se conforma así un currículum centrado en el aprendizaje, que declara explícitamente cuál es el foco del quehacer educativo.
Se busca que los alumnos pongan en juego estos conocimientos, habilidades y actitudes para enfrentar diversos desafíos, tanto en el contexto de la asignatura en la sala de clases como al desenvolverse en su entorno o en la vida cotidiana.

Habilidades
Las habilidades son capacidades para realizar tareas y para solucionar problemas con precisión y adaptabilidad. Una habilidad puede desarrollarse en el ámbito intelectual, psicomotriz, afectivo y/o social.
En el plano educativo, las habilidades son importantes, porque el aprendizaje involucra no solo el saber, sino también el saber hacer y la capacidad de integrar, transferir y complementar los diversos aprendizajes en nuevos contextos. La continua expansión y la creciente complejidad del conocimiento demandan cada vez más capacidades de pensamiento que sean transferibles a distintas situaciones, contextos y problemas.
Así, las habilidades son fundamentales para construir un pensamiento de calidad y, en este marco, los desempeños que se considerarán como manifestación de los diversos grados de desarrollo de una habilidad constituyen un objeto importante del proceso educativo. Los indicadores de logro explicitados en estos Programas de Estudio, y también las actividades de aprendizaje sugeridas, apuntan específicamente a un desarrollo armónico de las habilidades cognitivas y no cognitivas.

Conocimientos
Los conocimientos corresponden a conceptos, redes de conceptos e información sobre hechos, procesos, procedimientos y operaciones. La definición contempla el conocimiento como información (sobre objetos, eventos, fenómenos, procesos, símbolos) y como comprensión; es decir, la información integrada en marcos explicativos e interpretativos mayores, que dan base para desarrollar la capacidad de discernimiento y de argumentación.
Los conceptos propios de cada asignatura o área del conocimiento ayudan a enriquecer la comprensión de los estudiantes sobre el mundo que los rodea y los fenómenos que les toca enfrentar. El dominio del vocabulario que este aprendizaje implica les permite tanto relacionarse con el entorno y comprenderlo, como reinterpretar y reexplicarse el saber que han obtenido por medio del sentido común y la experiencia cotidiana.
En el marco de cualquier disciplina, el manejo de conceptos clave y de sus conexiones es fundamental para que los estudiantes construyan nuevos aprendizajes a partir de ellos.
El logro de los Objetivos de Aprendizaje de las Bases Curriculares implica necesariamente que el alumno conozca, explique, relaciones, aplique y analice determinados conocimientos y conceptos en cada disciplina, de forma que estos sirvan de base para el desarrollo de las habilidades de pensamiento.

Actitudes
Las actitudes son disposiciones aprendidas para responder, de un modo favorable o no favorable, frente a objetos, ideas o personas; incluyen componentes afectivos, cognitivos y valorativos, que inclinan a las personas hacia determinados tipos de conductas o acciones.
Las actitudes cobran gran importancia en el ámbito educativo, porque trascienden la dimensión cognitiva y se relacionan con lo afectivo. El éxito de los aprendizajes depende en gran medida de las actitudes y disposiciones de los estudiantes. Por otra parte, un desarrollo integral de la persona implica, necesariamente, el considerar los ámbitos personal, social y ético en el aprendizaje.
Las Bases Curriculares detallan un conjunto de actitudes específicas que se espera desarrollar en cada asignatura, que emanan de los Objetivos de Aprendizaje Transversales de las Bases. Se espera que, desde los primeros niveles, los alumnos hagan propias estas actitudes, que se aprenden e interiorizan mediante un proceso permanente e intencionado, en el cual es indispensable la reiteración de experiencias similares en el tiempo.
El aprendizaje de actitudes no debe limitarse solo a la enseñanza en el aula, sino que debe proyectarse socialmente y ojalá involucrar a la familia.



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